Me aburro
Me aburro mucho desde que mi familia se fue. Recuerdo bien las noches de juegos, ellos me llamaban y yo jugaba a que movía el vaso y mamá se ponía muy contenta, -Andrés está aquí- decía con lágrimas en los ojos. A veces intentaba escribirles cosas, pero no me salía bien.
También me acuerdo del día en que se fueron. Esa noche me sentía juguetón y decidí estampar el vaso contra la pared y apagar las velas: todos huyeron despavoridos y no volvieron más. Fue graciosa la cara de Pablito mientras bajaba las escaleras del piso.
Después de eso estuve mucho tiempo solo, hasta ahora que ha venido una familia nueva. Como no les conozco me da vergüenza moverles la vajilla, así que me aburro mucho.
He decidido que me llevaré a la niña pequeña para que juegue conmigo.
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