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domingo, 27 de octubre de 2013

Asesina formidable


Me pregunto... ¿Cómo han podido acusarla de este modo? Tan sólo mira sus dedos, tan frágiles, pálidos como los de un ángel. Honestamente, ¿Creéis que es una asesina?
Me pregunto... ¿No os parece interesante? Sus ojos son anochecer y amanecer, grabados en un bloque de alabastro
¿No os parece formidable? El carmesí de sus labios. ¡Un rugido a mil grados centígrados!
Me pregunto... ¿No os parece excelente? La línea de su vestido, una caricia lúgubre. ¡Un precio inconmensurable!
¿No os parece atractiva? el color de sus mejillas, un crescendo que alcanza el clímax en una fuga de vino tinto.

Ese hombre que la mira, mediterráneo, tan moreno, se acicala el pelo sucio de grasa de motor. Su ropa tosca ¡Tan obtusa! La camiseta manchada de sudor, saluda sacándose la boina arrugada y lacia como pan crudo.

Me pregunto... ¿No os parece osada? Todo lo que viste, un delicioso maridaje. ¡sensual primavera ante mis ojos!
¿No os parece grácil? El siseo de sus labios, un diluvio de embriagador deseo.

Una señora la soslaya, su frente se arruga como roca fundida. Sus carrillos y su ceño fruncido evidencian fervientes sollozos que braman y chillan de envidia. Sus puños apretados, y sus ojos furiosos, entornados y oxidados por las lágrimas. 

¿De verdad podéis imaginarla cavando tumbas en minifalda? Unos tacones como esos jamás han pisoteado un cadáver. ¿Qué interés tendría en despeinarse sólo para ver como alguien muere? ¡Los rizos enredados tras un combate a muerte son zafios y ordinarios!
¿No está extraordinaria y ostentosamente envuelta en un esplendor digno de ser visto?

***

Y aunque ella lo haya hecho, incluso si los ha matado a todos, os rajaré la garganta como a animaes para evitar que su belleza languidezca en prisión. 

jueves, 14 de julio de 2011

de la farsa de vivir

"Marzia Rangel en The Deadfly Ensemble"

A veces, cuando vivo, me siento como aquel que despertó atado a una silla, con nudos en muñecas y tobillos,  con su chaleco en el suelo, el bastón rajado de parte a parte y su bombín perdido en esa habitación donde acababa de despertar, ajeno a todo estímulo del exterior, solo deseaba deshacerse los nudos y salir de ahí, estaban esperándole en su entorno social, donde ocupaba un modesto puesto, que había de mantener a toda costa, no podía permitir fallar a esas selectas reuniones. Al rato de forcejear con las cuerdas ásperas, se dio cuenta de que llevaba la camisa manchada de sangre seca, eso era impensable para alguien de su estatus social, aunque podría pasar si se ponía el chaleco y no se lo quitaba bajo ningún concepto. Si, podría salir de esta, aunque sus compañeros jamás olvidarían la afrenta y un aspecto como el suyo no sería ignorado, ya podía olvidarse de su estatus, de codearse con los altos cargos de Retchingstead. Todo lo que había logrado medrando durante el paso de los años, desaparecería en un momento. Si, para este desdichado, todas las acciones llevaban a la perdición, desearía estar dormido, o muerto.