Jumanji apócrifo
Recuerdo bien el último día que jugamos juntos. Para encontrar el tesoro avanzamos cortando la maleza del pasillo, nos perdimos en el laberinto de la ropa sucia y a la salida teníamos que ir a buscar el tesoro en las catacumbas que había debajo de la cama de mamá y papá. Les dije a mis primas, decidido, que me iba a explorar el fondo de la gruta y que allí olía a humedad. Avancé tanto que dejé de oír, primero sus risas, y luego sus llamadas desesperadas. A los pocos días la pila de mi linternita se apagó y me quedé a oscuras, con lo que me fue imposible volver. Fueron días de mucho revuelo en casa, hasta la policía vino a buscarme.
No sé cuánto tiempo habrá pasado, pero ya nadie grita mi nombre y he oído que mamá ha muerto.
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