El vecino de arriba
No me costó mucho acostumbrarme al fantasma del vecino de
arriba. De un tiempo a esta parte apenas me molesta ya oír sus pasos de
madrugada sobre mi techo, ni aspirar el polvo que cae desde las vigas sobre mi
cama. Lo que no soporto son los días en los que se pone nostálgico y baja a
visitarme mientras duermo; porque mi vecino de arriba es un fantasma muy
ruidoso y casi siempre me despierta.
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